Anuario 2016

mosqueraEs el título de artículo de opinión publicado por el diario La Voz del Interior de Córdoba, y escrito por el investigador universitario y director del Observatorio de Transparencia de la Universidad Católica de Córdoba, Mariano Mosquera, sobre este nuevo paradigma en la gestión de gobierno a apartir del surgimiento de las nuevas tecnologías.

transparenciaactiva2La idea de gobierno abierto supone el acceso a datos públicos en formatos abiertos, reutilizables y sin restricciones de control, para ser compartidos de manera libre.

Se trata de un nuevo paradigma en la gestión del gobierno, que se hace posible por el surgimiento de las nuevas tecnologías y por los altos niveles de conectividad de la población.

En la nación y en la provincia de Córdoba, con los casos municipales de Villa María y de la ciudad capital, se empieza a ­transitar un camino de 10 desafíos, de tipos políticos, administrativos y cívicos.

1. Resignificar la transparencia. La transparencia no se trata ya de brindar información previamente interpretada, sino de poner a disposición de las sociedades datos que pueden ser interpretados con libertad. Esto favorece la construcción de múltiples argumentos y enriquece, sin dudas, el debate público en una sociedad.

Los gobiernos deben ser capaces de resignificar sus lógicas comunicativas como procesos que fomenten debates en la sociedad.

2. Crear valor. El gobierno abierto no es sólo rendición de cuentas: también debe ser una herramienta para crear valor a partir de los datos públicos.

La visión centrada en la rendición de cuentas muchas veces opaca este principio fundamental: crear mejores servicios a partir de los datos. Datos públicos abiertos pueden elevar la calidad de vida de las sociedades con mejores servicios de transporte, energía o seguridad, entre otros.

3. Políticas basadas en evi­dencia. El gobierno abierto debe ser utilizado por los propios funcionarios. Esto, que parece tan obvio, no siempre se aplica en la práctica.

Los datos deben ser fundamento (por lo menos parcial) para el diseño y la implementación de políticas públicas. Esto favorece, a su vez, la evaluación ciudadana de los gobiernos.

4. Custodia responsable. El gobierno abierto debe generar cambios en la forma en que la administración produce, sistematiza y almacena información, entendiendo que toda información en poder de la administración pública es susceptible de ser abierta.

La idea de custodia responsable de la información debe ser apropiada por la burocracia.

5. Fortalecer mecanismos pasivos. El gobierno abierto supone una oferta de información desde la administración, con aperturas progresivas decididas de forma unilateral.

Es fundamental no descuidar el desarrollo de mejores mecanismos pasivos de acceso a la información. Normas y herramientas para que el ciudadano solicite y demande información en tiempo y forma deben actuar de manera articulada con la idea de gobierno abierto.

6. Desarrollar el ecosistema. El gobierno abierto debe suponer una estrategia proactiva para desarrollar capacidades en organizaciones civiles, medios de comunicación y universidades.

Es fundamental que estas instituciones intermedias sean capaces de consumir y procesar datos para crear valor a partir 
de ellos.

7. Propiciar participación. El gobierno abierto debe tener en 
su horizonte de objetivos el fomentar una mayor participación ciudadana, tanto desde lo cuantitativo como desde lo cualitativo.

La libre disposición de datos debe ser un insumo para la participación informada. Se espera que un gobierno abierto eleve los canales de participación y que estos sean más efectivos.

8. Ampliar la lucha contra la corrupción. El gobierno abierto toma fuerza en Latinoamérica en el marco de una agenda centrada en la corrupción. Esta agenda se centra en los funcionarios públicos, de forma individual, y en la ilegalidad de los actos corruptos.

El gobierno abierto puede ayudar con nuevas perspectivas que cuestionen incentivos institucionales (muchas veces legales) y explicitando entramados públicos-privados de connivencia. Para esto, la producción de datos no debe centrarse sólo en los procesos sino en sus contextos; asimismo, deben generarse estrategias cooperativas entre sector público y privado para la apertura de datos.

9. Crear confianza. El gobierno abierto puede generar con rapidez una percepción de mayor transparencia en las sociedades, ya que los gobiernos ponen libremente a disposición ciudadana información en formatos abiertos.

Sin embargo, se debe transformar esta percepción en una relación de confianza, sin discontinuidad de los datos y con una vocación de apertura progresiva de la información pública.

10. Superar la moda. El gobierno abierto está de moda. Esto es positivo desde el punto de vista de la replicación de experiencias que se están dando en toda América latina.

Por otra parte, esto representa un desafío de que el gobierno abierto no sea trabajado con superficialidad. Una política de gobierno abierto no es sólo una plataforma tecnológica de datos públicos, sino que implica considerar en serio los nueve desafíos anteriores.

Por Mariano Mosquera

Visite el sitio web http://www.marianomosquera.com/

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