Anuario 2015

Carlos FaraEs el título de la entrevista al analista político Carlos Fara, realizada por el periodista Mauricio Maronna para LACAPITAL de Rosario y publicada en sus versiones impresa y online.

Carlos FaraCarlos Fara, uno de los más prestigiosos consultores políticos que tiene la Argentina, no duda mencionar que por la incertidumbre electoral se asiste a un “escenario inédito en 32 años de democracia”. Apenas 3 ó 4 puntos separan a Mauricio Macri del ballottage, lo que dificulta las sentencias definitivas.

  En una entrevista con La Capital, Fara sostiene que con una sociedad apática, sin utopías, “y en un marco de demanda de cambio moderado, estaba el caldo de cultivo para una competencia un tanto insípida”.

  —¿A una semana de las elecciones, Scioli gana en primera vuelta o hay ballottage?

  —No lo podemos asegurar porque todas las mediciones que venimos realizando no son contundentes. Aún llegando Scioli a los 40 puntos, si Macri recupera 3 ó 4 puntos la definición pasa al 22 de noviembre, lo cual lo convierte  en absolutamente inédito en los 32 años de democracia.

  —¿Desde qué lugar podrían venir los votos que Scioli necesita para ganar en primera vuelta?

  —Está en condiciones de obtener algún punto de Massa y Rodríguez Saá. Pero también hay que mirar a los que votaron en blanco, se abstuvieron, o votaron a fuerzas políticas que se quedaron afuera en las Paso.

  —¿Es entre Scioli y Macri la pelea presidencial o aún tiene chances Massa de llegar al ballottage?

  —Massa es la segunda opción más alta del universo electoral: un cuarto del total de los votantes lo tiene como alternativa en caso que decida cambiar su primera preferencia. Si bien solo queda una semana, está claro por varios indicadores que recuperó competitividad, mientras que Macri se ha desgastado pos Paso.

  —¿A la oposición no le sobra un candidato?

  —Quizá más de uno, porque ni Stolbizer ni Del Caño se diluyen, y entre ambos suman seguramente 7 puntos. Para que se produzca el ballottage no solo tiene que llegar Scioli al 40%, sino que además Macri debe evitar que la diferencia sea mayor a 10 puntos.

  —¿Por qué Macri no pudo polarizar hasta aquí con el FPV atento a que en primarias salió segundo y le sacó diez puntos a Massa?

  —No tiene un relato alternativo al del gobierno que entusiasme. Massa se posicionó mejor en propuestas y no obtuvo ninguna gobernación extra a la Capital Federal generando interrogantes sobre su fuerza real. Además, a su campaña le faltó “punch” y no generó ninguna novedad política. Tuvo dos crisis que le desacomodaron el “señority” presidencial, le quitaron brillo a su liderazgo: el resultado del ballottage en su propio distrito, y el caso Niembro.

  —¿En caso de ballottage, Scioli puede ser derrotado?

  —Puede ser derrotado si el contrincante es Massa. Desde enero para acá nunca vimos que Macri pudiese ganarle a Scioli. De todos modos, cabe advertir dos cosas: primero, las segundas vueltas son una elección aparte, de modo que en los estudios trabajamos sobre situaciones hipotéticas; y segundo, que la estadística de ballottages en América latina indica que la mayoría de las veces se impone el que sale primero en la primera vuelta.

  —¿Cuál es su opinión sobre las campañas, los spots, las estrategias?

  —Con una sociedad apática, sin utopías, donde por primera vez los principales protagonistas nacieron políticamente en esta democracia y no arrastran debates de los 60 y los 70, y en un marco de demanda de cambio moderado, estaba el caldo de cultivo para una competencia un tanto insípida. Está claro que la estrategia de decir poco y nada —sobre todo Scioli y Macri— conspiró no solo con el atractivo de las campañas, sino que le generaron el espacio a Massa para que se convierta en “el candidato de las propuestas”. En materia de spots, más allá de la calidad de producción que en general es buena, desde lo creativo no aportaron mucho. Scioli vuelve a trabajar sobre el discurso de la victoria, pero sin propuestas concretas, con una sumatoria de intenciones de buena fe, absolutamente genéricas. Se comprende la dirección, pero carece absolutamente de impacto. En un marco condicionado por lo que haga y diga la presidenta, a esta etapa le falta “punch”.

  —¿Macri y Massa?

  —Macri trata de pasar a una etapa propositiva, marcando que quiere más viviendas, pobreza, etc. La línea no está mal, pero ya está dicho y no produce sorpresa estratégica. La foto con Hugo Moyano a esta altura no aporta nada. Massa arranca de vuelta con su kit para combatir la inseguridad, despertando polémica sobre la incorporación de las FFAA a la lucha contra el narcotráfico. Las propuestas son su clave para consolidar a un electorado que no se identifica con la polarización. Se saca fotos acompañado de De la Sota y Lavagna para equilibrar su excesiva juventud y la falta de aplomo que lo hizo tambalear hasta que inscribió definitivamente su candidatura.

  —¿Cómo influye en la campaña de Scioli tener a Aníbal Fernández como candidato en el principal distrito?

  —Obviamente no lo ayuda, pero tampoco creo que se le estén perdiendo a Scioli muchos votos por la presencia de Aníbal. Al final, ambos están parados sobre la misma porción del electorado. En todo caso, el actual gobernador tiene otros problemas además de Fernández que le obturan el crecimiento.

   —¿Cree que Cambiemos tiene chances de ganar en provincia de Buenos Aires?

  —Parece difícil. En primer lugar, al no diluirse Massa, tampoco arrastra hacia abajo a Solá, lo cual evita la polarización. Segundo, si bien habrá un corte de boleta en contra de Aníbal Fernández, a la hora de la urna el corte es mucho menor a lo que indica la encuesta, y en ese sentido Scioli amortiguará la menor performance del jefe de Gabinete.

  —¿Le sorprende que con un 55% de electores que se muestra a favor de un cambio aún no haya polarización marcada?

  —No, porque nunca vimos un escenario de polarización clara. El tema del cambio es muy complejo. Este ciclo electoral comenzó con una fuerte tendencia de cambio, que se empezó a diluir hacia abril y las tendencias se emparejaron en julio. Esto nunca había sucedido desde 1983, lo cual convierte a este escenario en inédito: el más difícil de describir y predecir en 32 años. Hay más tendencia al cambio que a la continuidad, pero hay matices: el cambio esperado es moderado, no profundo; los tres principales candidatos se posicionaron como cambio moderado, lo cual hace que el escenario se frize y haya que construir diferencias en otras variables. Es una sociedad sin utopías, muy cautelosa y realista, y con poca energía para grandes cambios, lo cual dificulta el aprovechamiento de la tendencia. Para que la mayoría se vuelque al cambio debe tener garantías de que no será un “bluff”. Y en eso los candidatos han estado flojos de papeles. La sociedad no quiere verse reducida a dos opciones, blanco y negro.

  —¿Cómo imagina a Cristina Fernández luego del 10 de diciembre?

  —Creo que va a ser una voz potente en el escenario: cada vez que hable correrán miles de rumores e interpretaciones. Claro que todo eso puede ser anecdótico o no en función del poder real de influencia que tenga, si efectivamente le responderán legisladores, cuadros políticos en el Estado, gobernadores, etc. También esto se verá influenciado por el mandato del futuro presidente. Le será más fácil ser jefa de la oposición a Macri o Massa, que líder de un gobierno donde hay otro “primus inter pares”, que sería Scioli. Si el candidato flaquea en su conducción, ella esperará agazapada para volver de alguna manera. Si a Scioli le va bien, la tropa la irá olvidando muy paulatinamente. Más allá de eso, la presidenta conservará en la buena parte de la opinión pública un recuerdo positivo, lo que le servirá de base para cualquier especulación política.

©LA CAPITAL de Rosario

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