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Anuario 2011

Consultores Augusto y Máximo ReinaEs el título del artículo de opinión y análisis escrito por los consultores políticos Augusto y Máximo Reina, Directores de la Consultora DOSERRE e integrantes del Instituto de Comunicación Política de ACEP.

El nacimiento del relato

El gobierno de NK asumió en 2003 con baja legitimidad electoral. Buscando crear una simbología que potencie su figura y la engrandezca, se abocó a construir un imaginario emocional con políticas específicas y de alto contenido simbólico: la remoción de miembros cuestionados de la Corte Suprema, su política de derechos humanos, su oposición al ALCA y a la política de EEUU en la cumbre de Mar del Plata, con su oposición acérrima a las políticas de los años 90 y finalmente en el año 2005 contra el antiguo peronismo representado en la figura de Eduardo Duhalde. NK terminó su gestión con una aprobación de más del 60% y continuó con su liderazgo político ya bajo la presidencia de CFK.

El año 2008 la crisis del campo llevó al gobierno nacional a ubicarse en los 24 puntos de aprobación de gestión y a la Argentina a un nivel de tensión política pocas veces recordado. El voto no positivo del vicepresidente Julio Cobos asesta la primera gran derrota política del Gobierno Kirchnerista.

En medio de un clima negativo de la opinión pública hacia el gobierno, hace su aparición la oposición (de poca relevancia en el primer gobierno de NK) y los sectores identificados con el campo.

En este clima hostil hacia el gobierno, CFK estatiza Aerolíneas Argentinas y nacionaliza los fondos de las AFJP, obteniendo algún rédito político pero sin incrementar de modo abrupto la imagen general de la gestión de gobierno. Para fin de año, la crisis económica mundial obliga al gobierno a tomar medidas de emergencia, que si bien funcionaron para evitar un contagio, no decantaron sobre la opinión pública ni mejoraron la imagen del gobierno.

En marzo del 2009 se adelantan las elecciones legislativas para Junio de ese año y NK pierde los comicios. Para muchos analistas políticos y líderes de opinión, significaba la caída definitiva del kirchnerismo como movimiento político.

Frente a la derrota electoral el gobierno sanciona la ley de medios. Es en este momento en el que se empieza a notar un cambio en la retórica oficialista, una búsqueda de conformación de un nuevo enemigo aún en perspectivas desfavorables. La inoperancia de la oposición, los fallidos intentos del Grupo A en el Congreso, sumada a la excesiva confianza depositada en ellos por parte de la ciudadanía en las elecciones, permite al gobierno nacional tomar la iniciativa política y comenzar a delinear una serie de medidas que en gran parte construirían el imaginario del kirchnerismo tal cual lo conocemos hoy.

Algunas medidas de satisfacción simbólica como la ley de medios, ley de matrimonio igualitario y pago de la deuda al FMI con reservas, sumadas a políticas distributivas como el ingreso universal para la niñez, la movilidad jubilatoria y el plan conectar igualdad, que tuvieron su coronación afectiva en los festejos del bicentenario. Esta agenda construida desde el gobierno convivió con un desatino constante de la oposición, que no podía consensuar un plan, una ley, una acción conjunta.

En enero de 2010, el apoyo a CFK era de un poco más del 20%. Para Octubre del mismo año, la aprobación de su gestión ya trepaba a alrededor de 40% a nivel nacional. Los líderes opositores, de excelente imagen positiva durante todo el 2009, perdían terreno frente al oficialismo. Hubo líderes de la oposición que llegaron a tener casi 70% de imagen positiva que un año después se ubicaban en un 40%. El gobierno nacional había apostado por el mantenimiento de la iniciativa, por una mejor comunicación de gobierno y por un cambio en las formas. La creación de canales alternativos de información y de todo un aparato comunicacional propio, empezaba a hacer distinguible el relato del kirchnerismo y la inexistencia de un igual por parte de la oposición.

Néstor Kirchner muere en Octubre de 2010 y el clima de empatía en la opinión pública hace crecer a CFK unos 20 puntos porcentuales. La oposición, perdida hasta el momento, pero empezando a negociar alianzas de cara a las presidenciales del 2011, se descoloca totalmente.

Un 2011 con una de las campañas más largas que se recuerden dividió aguas entre CFK y el resto de los espacios políticos. En ningún momento hubo un opositor que pueda ser considerado la alternativa, ni por el electorado ni por los medios. Ante la gran cantidad de candidatos presidenciales, la poca emotividad que estos generaban y la ausencia de un relato alternativo, CFK gana las elecciones del 2011 cómodamente con el 54% de los votos.

Situación actual

La UCR está dividida y sin liderazgos fuertes. El FAP, segundo en las elecciones, ha permanecido inmóvil (es un frente compuesto por 6 partidos, lo que le resta capacidad de respuesta ante la dificultad del consenso). El PRO se vislumbra como el único opositor que ha esquivado la derrota, pudiendo mostrarse a ojos del electorado como uno de los ganadores alternativos al acto eleccionario de 2011.

Los movimientos en el kirchnerismo son escasos. Todos los que se han dado exhibe a una CFK con el poder absoluto y el manejo de la totalidad de las decisiones políticas. Scioli, De La Sota, han sido triunfadores parciales, ya que no han demostrado total autonomía frente a CFK. Urtubey y Capitanich se mencionan como potenciales líderes de los próximos años, pero tendrán la dificultad de enfrentar una presidenta fuerte y con el monopolio de la decisión política. Además de todo esto, como bien dijimos anteriormente, no se registra hasta la actualidad el intento de conformación de un relato alternativo en los potenciales opositores, lo que dificulta aún más la irrupción de nuevas caras y nuevos liderazgos.

El foco conflictivo que se abre en el corto plazo es el de la desaceleración del crecimiento y el aumento de tarifas para algunos sectores. A largo plazo el gobierno tiene que generar nuevos liderazgos a nivel nacional como a nivel provincial (40% del padrón electoral).

Como temas positivos para el gobierno está la imagen presidencial, la experiencia acumulada, el verticalismo de sus filas, la mayoría parlamentaria y el crecimiento económico (todos los analistas sostienen que aunque en menor medida, el crecimiento de la argentina seguirá en 2012).

¿Como sigue el relato?

Hasta el momento, como expusimos más arriba, el gobierno ha construido un relato claramente identificable. Creando un “nosotros” reconocible y opuesto a un “ellos”, los malos de la película. Todas las medidas que se han tomado en estos últimos 8 años tienen que verse bajo esta lupa. Siempre ha habido un enemigo que ha ido variando en las circunstancias: el FMI, el menemismo primero y luego el duhaldismo, la vieja corte suprema, los fuerzas armadas y EEUU. El único problema fue cuando ese enemigo no fue fácilmente reconocible por la sociedad (el campo) o cuando hubo que construir el mal perfil del mismo (los medios). La construcción del enemigo mediático ha sido uno de sus último logros. Clarín y TN han perdido credibilidad desde la ley de medios y hoy la opinión pública reconoce que los medios son portadores de una ideología o de intereses que los motorizan.

La problemática posterior, a nuestro entender, es ¿como hace el gobierno para continuar con ese relato? ¿Cuáles son los ejes que elegirá el gobierno para continuar su historia los próximos 4 años? ¿Cómo se desenvolverá la pelea interna, si es que la hay, para definir los próximos liderazgos de cara al 2013 y 2015?

Continuidad hipotética

En vista de lo mencionado y a la luz del discurso oficialista de las últimas semanas, les presentamos algunas líneas hipotéticas que, a nuestro entender, podrán hacerse presente en los futuros discursos para reforzar el relato hasta aquí construido.

Hace 10 años atravesamos uno de los peores momentos económicos, sociales e institucionales de nuestra historia. El desempleo, el corralito, el “que se vayan todos”, el cacerolazo, las muertes en plaza de mayo, los 5 presidentes, etc.

Hoy 10 años más tarde podemos decir orgullosos que tenemos independencia económica y política. Formamos parte de un eje regional latinoamericano que se refuerza con el paso de los años. Tenemos una economía en crecimiento, un plan de obra pública destacado reconocido, la sociedad está revalorizando la política, gozamos de planes sociales únicos en el mundo. Estamos recuperado la calidad de vida, tenemos más fuentes de trabajo y mejoras salariales que permiten recuperar el ingreso real de los trabajadores.

Pero todavía tenemos un problema (y aquí es donde el relato vuelve a reflotar un enemigo) y es que hay intereses en la Argentina que todavía debemos vencer. Los ciclos económicos de nuestro país han sido siempre cortos. A un gran crecimiento seguía una crisis. 2001 fue la última, ya que 2008 (recesión mundial) pudimos sostenernos. En cada crisis hay sectores que se benefician, corporaciones que trabajan para obtener réditos individuales por encima del bienestar de la sociedad. Son esos sectores los que apuestan a minar la legitimidad de este gobierno. Son esos sectores los que apuestan a otra dirigencia, alineada con la derecha.

Tras años de pronósticos agoreros, argentina sigue creciendo, el desempleo sigue bajando, la producción se mantiene y la distribución del ingreso sigue mejorando. Dijeron que no iba a haber más carne, que no iba a haber más luz, nafta, gas, y nada de eso ha pasado.

Hoy tenemos como meta el mantener este crecimiento contra quienes quieren un enfriamiento de la economía. Contra quienes quieren hacer prevalecer su interés particular por sobre el general. Tenemos como objetivo el seguir creciendo y mejorando la distribución del ingreso para caminar hacia un país más igualitario.

Motivo de todo esto es reasignación de los subsidios, motivo de todo esto la nueva clase de dirigentes que tenemos que formar, dirigentes que se hayan criado con otra cabeza, no esperando la crisis cada 6 u 8 años, sino apostando por el crecimiento continuo.

Hace 10 años se gritaba “que se vayan todos”, este año tuvimos 2 actos eleccionarios con records de participación, hemos podido ver una mayor participación de jóvenes y adultos en la construcción de las ideas de nuestro país. Luego de 8 años de gobierno, los jóvenes y adultos han vuelto a creer en la discusión, en el debate de ideas, en la militancia como forma de cambiar la realidad.

Estamos en el momento de abandonar la repetición histórica para comenzar un nuevo camino de crecimiento para el país. Hoy todos los argentinos estamos trabajando para seguir mejorando y no queremos volver atrás.

Todavía seguimos escuchando a quienes predicen desde hace mucho tiempo que esto no puede durar, pero la realidad es más fuerte que las palabras.

Los últimos años nos enseñaron que trabajar juntos es mejor que trabajar separados. Tenemos que invertir nuestras energías en pensar proyectos conjuntos. Tenemos que actuar para que las cosas sigan sucediendo, tenemos que trabajar bien cerca, unidos como una gran familia para que nuestro país siga creciendo y con ello llegando a quienes más lo necesitan. No dejemos que nos quiten todos los logros que hemos conseguido juntos.

Acep News 2.1

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