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Anuario 2011

Carlos FaraEs el título del artículo de opinión escrito por el analista político y especialista en opinión pública, Carlos Fara, y publicado por el portal web "7 Miradas". En el mismo analiza los posibles pasos a seguir por la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner, respecto a la conformación de su futuro gabinete.


Tal como se dijo en esta columna hace dos meses, “nadie sabe nada” sobre qué sucederá dentro del gabinete. Algunos tienen más pistas qué otros, pero nadie tiene certezas. Hay solo situaciones esperables.

¿Por qué la presidenta opera así?

Para que nadie sepa exactamente a qué atenerse, y todos vivan pendientes de su decisión hasta la hora de la verdad. También para que ningún funcionario sea operado prematuramente por los medios y los lobbies, y nadie diga algo de más antes del 10 de diciembre (de todos modos, habrá suficientemente tiempo luego para condicionar decisiones pero, ¿para qué darle pasto a las fieras de antemano?).

CFK es sumamente celosa de que sus funcionarios y dirigentes no hagan declaraciones inoportunas: todo debe estar “ordenado”, según la jerga histórica del matrimonio.

CFK tiene tres agendas que administrar para mantener el poder: 1) la de la gente, 2) la suya, y 3) la de los problemas por resolver, que no siempre pueden tener prioridad para la gente o para ella (la competitividad del país no es un tema para la gente, habrá que ver si lo es para ella, pero es un escollo para el largo plazo sin duda).

Los gobiernos se caracterizan por una gran orientación estratégica en cada etapa exitosa. Alfonsín, la democracia. Menem, la estabilidad. Kirchner, la recuperación económica. Cristina, su agenda progresista. Por lo tanto, resulta muy difícil multiplicar los frentes de ataque real (no discursivos) a la solución de los problemas. Por ejemplo, si se enfoca en la inflación y en hacerle un service al modelo, es menos probable que pueda fijarse como uno de los objetivos prioritarios la renovación dirigencial o el cambio del sistema de partidos.

Para cualquier alquimia de gestión imaginable, su pata más floja es la ingeniería política con la cual articula su agenda de cambios. Y los cuadros para montarla. Daría la impresión de que la presidenta va a ser más conservadora en mantener a figuras de probada eficacia política, más allá de sus gustos personales, porque los operadores más noveles quizás no tengan aún la experiencia necesaria.

Las especulaciones de los últimos días indican que probablemente no haya tanto cambio en el gabinete como se esperaba de antemano. Que quizá cambie poco ahora, y que se vean cambios a medida que vayan pasando los meses. Que quizá no promueva a “la juventud maravillosa” tan rápidamente como se imaginaba. Todo esto estaría hablando de una Cristina un poco más cautelosa respecto a probar en la cancha grande al semillero. “Tirar un viejo por la ventana todos los días” no parece ser la prioridad de la presidenta.

Por Carlos FARA

Acep News 2.1

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